¡vuelta al cole! consejos para una zona de estudio perfecta

¡vuelta al cole! consejos para una zona de estudio perfecta

Mochilas, carpetas, libros, lápices de todo tipo y el tan esperado reencuentro con los amigos: ésta es la imagen que tenemos en nuestras retinas de la vuelta al cole. Pero el inicio del curso escolar es, ante todo, un reencuentro con las matemáticas, la historia, la literatura y un largo etcétera de materias por descubrir.  Los psicopedagogos coinciden en la necesidad de construir, ya en la educación primaria, unos hábitos de estudio saludables que garanticen un buen desempeño académico desde la infancia. De entre ellos, contar con una zona de estudio fija y bien acondicionada es una de las estrategias básicas para ayudarles con la tarea de aprender a estudiar.

Tanto si necesitas crear una nueva zona de estudio para tus peques, como si ha llegado el momento de renovarla porque ya se han hecho mayores, las siguientes líneas te servirán de orientación. Siguiendo estos sencillos consejos aprobarás seguro, ¡y con nota!

 

Encuentra la mejor ubicación

 

 

Es importante que los chicos dispongan de un lugar fijo en el que realizar las tareas escolares a diario. Y es que identificar un espacio concreto de la casa con el trabajo nos predispone a estudiar y facilita la concentración.

Es muy probable que no dispongas de una habitación vacía o en desuso que puedas reconvertir en estudio. Así es que, sea dónde sea que lo ubiques, procura que sea un espacio tranquilo, bien aireado, sin ruidos y en el que resulte fácil evitar distracciones. Lo más habitual es habilitar un rincón de su dormitorio, pero también puedes optar por colocarlo en otra estancia de la casa siempre y cuando no se trate de zonas de paso o pensadas específicamente para el descanso y/o actividades de ocio (las mesas del comedor o la cocina, el cuarto de juegos, etc.): ¡evítalos!Una vez escogido el espacio, acota visualmente el área de estudio. A este ejercicio de dividir en zonas destinadas a funciones concretas una misma estancia, lo llamamos zonificar (no te preocupes, dedicaremos una entrada entera a hablar de ello). Para conseguirlo, puedes optar por recursos tan sencillos como pintar la zona de un color diferentes -¡ojo! hazlo siempre con colores y tonalidades relajantes que inviten a la concentración-, empapelarla o utilizar algún mueble auxiliar como separador.

 

Introduce el mobiliario básico

 

Una mesa, una silla y una estantería robusta que haga las veces de librería es todo lo que necesitas para empezar a dar forma a la nueva zona de estudio. Ésta es tu shopping list de imprescindibles:

  •  una mesa cuyas medidas estén, preferiblemente, entre los 100-130 cm de ancho, 60-75 cm de profundidad y 70-74 cm de altura.

Está claro que el espacio disponible condicionará su forma (rectangular, en L…) y tamaño, pero hay algún otro aspecto que debes tener en cuenta antes de comprar. Para no equivocarte, hazte las siguientes preguntas: ¿qué objetos estarán encima de la mesa de forma permanente (ordenador de sobremesa, impresora, lámpara…)? Recuerda que, una vez colocados sobre el tablero, debe quedar un espacio vacío de al menos 70×50 cm para colocar los libros, apuntes, etc. Pregúntate ahora: ¿qué herramientas deben estar al alcance pero no necesariamente sobre la mesa? Responder a esta segunda pregunta te ayudará a encontrar la respuesta sobre si necesitas -o no- una mesa compartimentada (con bandeja para teclado, cajoneras inferiores, etc.) o si un simple tablero y cuatro patas son suficientes por ahora.

 

Un último consejo: opta por un tablero cuyo acabado sea mate para evitar que se generen reflejos molestos sobre él mientras se está trabajando.

  • una silla con un asiento cómodo y acolchado, ergonómica -es decir, que se adapte a la curvatura natural de la columna vertebral- y regulable en altura.
  • baldas y/o estanterías lo suficientemente robustas como para soportar el peso de un montón de libros.

 

¡Luz, luz, luz!

 

Si la distribución de la estancia lo permite, ubica el escritorio frente a la ventana para aprovechar al máximo la luz natural. Sea como sea, será necesario complementarla con un punto de luz dirigida sobre la mesa. La mejor opción es colocar una lámpara articulable y orientable en el lado contrario al de la mano con la que se escribe para evitar que se generen sombras molestas. El nivel de iluminación recomendado es de 500 lux. Y, sobretodo, evita las bombillas fluorescentes: su parpadeo genera cansancio visual.

 

Orden, mucho orden

 

No te compliques: incluso si optas por el mobiliario más sencillo del mercado, el estudio quedará de maravilla. Solo debes completarlo con artículos de almacenaje pequeño muy bien seleccionados y orden, mucho orden. Quedará de maravilla, ¡te lo aseguro!

Coloca todo el material de estudio: utiliza unas cajas y botes chulos para recopilar y clasificar los objetos por categorías (libretas, bolígrafos, útiles diversos…) y, sobretodo, no te olvides de aprovechar las paredes al máximo! Puedes hacerlo colgando un corcho o pizarra, un revistero a modo de archivador o, incluso, colgando la lámpara a modo de aplique: cualquier idea es válida si les permite mantener la mesa lo más despejada posible.

 

  ¡ Implícales!

 

Por último, lo más importe: no te olvides de que este espacio es su espacio. Haz que participen, que se impliquen. Permiteles que introduzcan su toque personal para que se lo hagan suyo: esto último facilitará, sin duda, la tarea diaria de sentarse a trabajar.

Es tu turno: ¡manos a la obra! Si necesitas un poquito más de ayuda durante el proceso, déjanos un comentario.  Como siempre, estaremos encantados de ayudarte.

 

¡Ah! Lo olvidaba: la fuente de todas las imágenes del post és Pinterest. Podéis encontrarlas, junto con otras muchas ideas, en el tablero que hemos preparado para acompañar esta entrada.

Hasta la próxima semana, deco-lover.

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